“Evangelio

16 Junio, 2015 – Espiritualidad digital

La santidad y los «buenos días»

saludar   En ocasiones, los gestos más sencillos del día a día pueden convertirse en proezas de caridad sin que nadie, sino Dios, lo advierta. Se trata de un camino maravilloso hacia la santidad a través de lo sencillo. Cuando lo ordinario se realiza con extraordinario amor, una vida aparentemente sin relieve se eleva a la altura de las vidas de los santos.

   Si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? Fíjate qué gesto tan sencillo: saludar, decir «hola», dar los buenos días o las buenas tardes. Casi se da por descontado. Y, sin embargo…

   Llegas a tu trabajo por la mañana. Y te encuentras con ese compañero que sabes que habla mal de ti, que ha hecho lo posible para que no logres promocionarte, y que no se digna dirigirte la palabra. En semejantes circunstancias, muchos ni siquiera saludan; ignoran al enemigo como muestra de desprecio. Otros, más educados, se conforman con un «¿qué hay?», quizá sin respuesta, para inmediatamente dirigir los ojos a su trabajo y olvidar el saludo arrancado a la fuerza. Pero, en ese momento, sonreír, decir «buenos días», añadir un «¿cómo estás?» y seguir sonriendo… eso es la verdadera santidad. Aunque, a cambio, te escupan.

(TOI11M)