“Evangelio

11 Junio, 2015 – Espiritualidad digital

Evangelio y libros de autoayuda

autoayuda   Es curioso cómo, a medida que Occidente se paganiza, se incrementa la venta de libros de autoayuda. Ellos cubren el hueco dejado por los libros de santos de toda la vida. No preguntes en un kiosco por la «Historia de un alma». Pero «El monje que vendió su Ferrari» lo tienen hasta en los estancos. Y no es un monje cristiano, precisamente.

   El problema de estos libros es que son inmejorables para generar frustración. Te muestran la felicidad al alcance de la mano, pero no te dicen que eres manco, ni –desde luego– te dan la mano con que coger esa felicidad. «Sonríe cada mañana al abrir la ventana»… Fácil, ¿verdad? Pues a ver quién es el guapo capaz de hacerlo durante dos meses seguidos. He ahí el gran problema de los libros de autoayuda: son para gente sin pecado original. Pero esa gente no existe.

   Y he ahí la grandeza del Evangelio: es para pecadores. Te lo pone dificilísimo: Vete primero a reconciliarte con tu hermano… Pero, a la vez que te lo pide, te ofrece la gracia de Dios, derramada en los sacramentos, para que puedas reconciliarte incluso con tu verdugo. Es que los mancos preferimos «heteroayuda».

(TOI10J)