“Evangelio

5 Junio, 2015 – Espiritualidad digital

Los que aburren, y los que se aburren

aburre   Cuando alguien se me queja de que las homilías de tal o cual sacerdote le aburren, nunca le doy la razón. En primer lugar, porque ese sacerdote es mi hermano, y no voy a tirar piedras contra los míos. En segundo lugar, porque supongo que la misma queja sobre mí llevarán a otros, y no me gustaría que les diesen la razón. Y, en tercer lugar, porque no vamos a misa a escuchar el sermón, sino a unirnos a Cristo. Si el sermón es agradable, se agradece. Si no lo es, uno reza por dentro, medita la Palabra de Dios, y no se aburre. «Desconectar» del sacerdote que predica está permitido.

   Ahora bien… De Jesús dice el evangelio que la gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo. Sabemos que la afirmación no es completa. No todo el mundo disfrutaba. Otros se enfadaban muchísimo. Pero nadie se aburría. Porque quien habla con pasión y dice palabras de fuego nunca aburre. Puede que enfade, porque a nadie deja indiferente. Pero quien no se enfada se deleita. Nadie se duerme.

   Pedidle a Dios que los sacerdotes creamos en lo que decimos, y amemos apasionadamente lo que predicamos. Por nuestro bien… y por el vuestro.

(TOI09V)