Evangelio 2018

4 junio, 2015 – Espiritualidad digital

Quién puede mandar algo semejante

mandar   En este mundo, quienes mandan pueden mandar las cosas más inimaginables. Creo que en los próximos años veremos de todo, porque el poder se introduce, cada vez más, en cualquier rincón de la vida de los ciudadanos. Te dicen a qué velocidad debes circular, cómo debes educar a tus hijos, a qué temperatura puedes poner el aire acondicionado, dónde puedes fumar, qué contenidos puedes descargar en Internet… Pero, por mucho que el poder se adentre en nuestras vidas, hay algo que jamás podrán mandarnos: nunca nos podrán hacer amar a alguien por decreto. No hay autoridad sobre la Tierra capaz de lograr eso.

   Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón… Amarás a tu prójimo como a ti mismo. ¡Maravilloso y desconcertante imperio de Dios, que se adentra en el corazón de los hombres y los dirige hacia su Bien supremo! Sólo Él podría habernos mandado algo semejante, y sólo Él puede otorgarnos lo que manda. Su mandato es mandato de Padre, porque no busca sino nuestra felicidad. Y nuestra obediencia debe ser obediencia de hijos, prestada amorosamente. Si así lo hacemos, descubrimos que la Ley de Dios no esclaviza; libera y ensalza al hombre sobre todas las criaturas.

(TOI09J)