“Evangelio

28 Mayo, 2015 – Espiritualidad digital

Un hombre de Dios. Punto

sacerdote   Jamás entenderemos los misterios de Dios si los miramos a través de los criterios del mundo. Y, por desgracia, es algo que nos sucede con frecuencia.

   Un ejemplo: le pedimos al sacerdote lo que pediríamos a un presentador de televisión o a un político. Queremos que nos entretenga, que sea ameno, que solucione problemas y que sea campechano y tenga whatssap. Hay gente que va a misa para escuchar a según qué predicador. Pero la homilía dura –debería durar– ocho o diez minutos, mientras la misa dura cuarenta… Nos sobran treinta. No negaré que los sacerdotes tenemos cierta culpa. Inflamos a veces las homilías como si fueran el «plato estrella» de la Eucaristía. Mal por nosotros.

   Haced esto en conmemoración mía. Lo que le pide Cristo al sacerdote es mucho más sencillo y radical que lo que le pide el mundo: que celebre la Eucaristía. Y que lo haga con fervor, uniéndose a la Hostia que ofrece en el altar. También le pide que perdone los pecados; que no se canse de estar en el confesonario y de sanar las heridas del alma.

   Ni guapo, ni joven, ni dinámico ni moderno. El sacerdote debe ser, simplemente, un hombre de Dios.

(XTOSES)