Liber Gomorrhianus

23 mayo, 2015 – Espiritualidad digital

Desmesuras

el discípulo a quien Jesús tanto amaba   No deja de tener su gracia (en todos los sentidos) el que, ayer mismo, preguntase Jesús a Simón si lo amaba más que el resto, y hoy, en el versículo siguiente, Juan se defina como el discípulo a quien Jesús tanto amaba. Pedro confesará Tú sabes que te amo, mientras Juan se siente el más amado por Jesús.

   Son locuras de amor, y no existe una cinta métrica en todo el globo terráqueo capaz de medir si Pedro amaba a Jesús más que sus hermanos o si Jesús amaba a Juan más que a Pedro.

   Pero, cuando se entra en Amor con el Hijo de Dios, todo es exagerado, y la prudente moderación se convierte en tibieza. Se trata de un caso único. Porque, entre criaturas, siempre hay que tener cuidado de no exceder ni rebajar la medida justa. Pero, cuando entra en juego el mismo Dios, y abre sus entrañas, y derrama un caudal infinito de Amor, toda medida se rompe, y uno quisiera amarlo más que los santos y los ángeles, mientras que una gota de ese Amor, al alcanzar el pecho, te hace sentir la criatura más predilecta de la Tierra.

   ¡Y que muchos se lo pierdan!

(TP07S)

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