Liber Gomorrhianus

22 mayo, 2015 – Espiritualidad digital

El amor verdadero es eucarístico

amor verdadero       Fue la gran lección que tuvo que aprender Simón Pedro. Pocos alumnos han hecho suya, al fin, la enseñanza de su maestro mientras agonizaban boca abajo, clavados en una cruz. Simón lo hizo.

   Cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas a donde querías. Cuando seas viejo, otro te ceñirá, y te llevará a donde tú no quieres. Que dar la vida no es hablar mucho, ni moverse mucho, ni hacer muchas cosas, ni desplegar multitud de medios sofisticados y altamente eficaces, ni pasar el día pegado a un teléfono resolviendo problemas, ni quebrarse la cabeza arbitrando soluciones, ni correr para llegar a todo y a todos… Todo eso es, al fin, vanidad.

   Dar la vida es, simplemente, dejarse comer, porque el amor verdadero es eucarístico; abrir los brazos y sonreír mientras los demás se llevan tu tiempo, consumen tus fuerzas y se viven tu vida. Y, si nada te agradecen; o –mejor aún– si, después de llevárselo todo, aún se encaran contigo y te exigen más, encogerte de hombros, rezar por quienes te comen, y dejar que te escupan y te desprecien. Y sentirte muy dichoso en todo ello, porque estás amando como has sido amado por Jesús.

(TP07V)

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