Evangelio 2018

21 mayo, 2015 – Espiritualidad digital

Un Amor con vida propia

holy-spirit-dove-small   Pensamos en el amor como relación afectiva entre dos personas. Él es siempre el tercero en aparecer. Primero aparecen el yo y el tú. Después, fruto del encuentro entre el yo y el tú, surge el amor.

   Pero existe un Amor que se escribe con mayúscula. Y existe antes que ningún otro amor. Cualquier amor que se precie es reflejo más o menos tímido de ese Amor. A diferencia de sus reflejos, Él es persona, y persona divina, porque es Dios. Hablamos –ya lo sabes– del Paráclito, del Espíritu que es Amor entre el Padre y el Hijo. Ni tú ni yo podríamos amar a Dios si Él mismo no viniera a nosotros y encendiera en nuestros corazones la santa hoguera que los une para siempre a Cristo.

   Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos. Este Amor tiene vida propia, y va donde quiere. No es el tercero, sino el primero en aparecer. Cuando se asienta en el alma, con Él vienen el Padre y el Hijo. Así queda el alma convertida en Cielo y en santuario de Dios.

(TP07J)

“La