Liber Gomorrhianus

14 Mayo, 2015 – Espiritualidad digital

Cuestión de suerte

Matías   Doy fe de que los dados no aparecen en los Hechos de los Apóstoles por ningún sitio. Si la elección de Matías –tal como está escrito– se llevó a cabo por sorteo, tanto podemos pensar en los dados como en la pajita más larga o en una mano de pares o nones. Pero doctores tiene la santa madre Iglesia, y lo cierto es que Matías siempre ha aparecido en la iconografía cristiana con sus dados, como preludio de Marlon Brando en «Guys and dolls». Bienvenido sea, por tanto.

   No me habéis elegido vosotros a mí. Soy yo quien os he elegido. Y, al final, eso es lo que importa. Y fueran dados, o pajitas, o pares o nones, lo que resulta claro es que no te elige Dios por ser más alto, ni más guapo, ni más listo, ni siquiera por ser más bueno. Te elige porque te ama. Y, después, hace contigo lo que quiere, con tal de que seas dócil a sus inspiraciones. Matías lo fue, y, tras anunciar el evangelio en tierras lejanas, murió mártir de Cristo en Cólquida.

   Nadie se excuse diciendo: «No valgo nada, no me elegirá el Señor». Es –ya veis– cuestión de suerte.

(1405)

“La