Evangelio 2018

5 mayo, 2015 – Espiritualidad digital

¡Qué poco ruido armas, Señor!

sagrario   Antes de subir al Cielo, dijo Jesús a los suyos: Ya no hablaré mucho con vosotros. ¡Y vaya si lo ha cumplido!

   Lleva dos mil años encerrado en los sagrarios, callado y recluido. Te acercas a la iglesia, te arrodillas ante el tabernáculo, y contemplas, admirado, el silencio de Jesús. ¡Qué poco ruido armas, Señor!

   Esto desconcierta a muchos. Los llevas a adorar al Santísimo Sacramento, y se te aburren. En realidad, esperaban que la custodia fuese como el televisor, y, como no hay imágenes, ni sonido envolvente 3D, ni efectos especiales, no saben, los pobres, qué hacer delante de la sagrada Hostia. Ni siquiera soportan el silencio. Te acabarán pidiendo que, al menos, les pongas algo de música relajante para que cree ambiente. Así, al menos, podrán quedarse dormidos, y se les hará más breve.

   Bendito el que sabe escuchar el silencio de la Eucaristía. Porque Jesús, en un minuto de silencio, dice al alma enamorada más de lo que dijo al mundo en tres años de vida pública. Las almas amantes escuchan con los ojos, y entienden el silencio. Pero no les preguntes qué han escuchado, porque no te lo sabrán decir si no es con otro silencio.

(TP05M)

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