Liber Gomorrhianus

4 Mayo, 2015 – Espiritualidad digital

Hoteles y templos

hoteles   No es lo mismo un hotel que tu casa. Por mucho que intenten dar aire familiar a los hoteles, nunca sustituirán el calor de hogar que invade el alma cuando uno cruza esa puerta tras de la cual uno está entre los suyos.

   Dios también busca un hogar entre los hombres. La morada de Dios se llama «templo». Sé que la palabra «templo» evoca, entre nosotros, grandes construcciones. Pero «templo» es, sobre todo, hogar de Dios. Y el templo más amado y anhelado por el Señor es el alma del cristiano.

   El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. Hay almas que son hoteles para Dios. Rezan, y procuran ser agradables para Él durante el tiempo que duran sus oraciones. Pero, finalizada la plegaria, se olvidan de Él y alquilan la habitación a otros pensamientos. ¡Tienen tanto en que ocuparse!

   Tú debes ser templo, hogar y morada de Dios. Si le permites quedarse después de haber rezado, si le permites tomar posesión de tu alma y de tus pensamientos, Dios se pondrá las zapatillas y el batín. Y se sentirá en casa. Y ya no se marchará.

(TP05L)

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