“Evangelio

27 Abril, 2015 – Espiritualidad digital

Pasa, no te quedes en la puerta

puerta   ¿De qué sirve una puerta, si está cerrada? La puerta es paso al otro lado. Pero, si está cerrada, nadie la puede cruzar.

   Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. Por eso conserva Cristo la llaga en su costado tras su resurrección. Cristo resucitado está abierto, su corazón sigue traspasado para que sus ovejas puedan pasar, a través de él, al otro lado, y encontrar vida eterna. Él es la puerta.

   Muchos, al rezar, se arrodillan frente a Jesús y le piden mil favores. No diré yo que esté mal. Al contrario. ¿A quién vamos a pedir nosotros, que estamos tan necesitados, sino a Él, que nos ama y es poderoso para colmar nuestros buenos deseos? Pero quienes sólo rezan así se quedan frente a la puerta esperando que del Cielo lluevan bienes. ¿Por qué no cruzan y pasan al otro lado?

   Te mostraré otra forma de oración: hazte pequeño, abrázate a Jesús en amor, y escala hasta esa llaga abierta en su costado. Entra, no tengas miedo. Contempla los sentimientos de su sacratísimo Corazón… Y disfruta. Has pasado al otro lado. Estás en el Cielo. Tienes vida eterna.

(TP04L)

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