“Evangelio

26 Abril, 2015 – Espiritualidad digital

Conozco a las mías…

pastor   Cuando en la Biblia leemos «conocer», el verbo va mucho más allá de lo que supone tener noticia de algo o de alguien. «Conocer», en la Biblia, supone un conocimiento amoroso y fecundo. Conoció el hombre a Eva, su mujer, la cual concibió y dio a luz (Gn 4, 1). Israel no me conoce (Is 1, 3). En varias ocasiones, a lo largo del santo Evangelio, dice el Señor a quienes están destinados a la condena: No os conozco (Mt 25, 12).

   Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen. Cristo se convierte en pastor del alma cuando el alma entra en el conocimiento amoroso de su Señor. Mira el alma a Cristo, y lo ama. Se deja entonces mirar por Él, y, en esa mirada, es amada y fecundada por el buen Pastor. Se unen ambos, oveja y Pastor, e, iluminado el entendimiento con la claridad del Verbo Divino, la voluntad se rinde a su Amor. De ahí surge la única obediencia que salva: la que es ofrenda amorosa de un corazón enamorado y fecundado por la gracia.

   La primera oveja es, también, la divina Pastora: Hágase en mí según tu palabra.

(TPB04)

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