“Evangelio

24 Abril, 2015 – Espiritualidad digital

Vivir para siempre

vivir para siempre   Vivir para siempre constituye el anhelo de todo hombre. No descarto que, en el proceso actual de revisión de la verdad, en el que toda patología deja de serlo cuando es deseada por un grupo más o menos numeroso, el deseo de morir se convierta en opción legítima. Pero, hasta que ese día llegue –y quizá lo veamos llegar– el deseo de morir es enfermizo.

   Por eso la Eucaristía es medicina y es respuesta al anhelo humano: el que come este pan vivirá para siempre.

   El cumplimiento de este anhelo, y la sanación de esa enfermedad, se cumplen de manera distinta en el cuerpo y en el alma. El alma es sanada en la comunión, y es introducida en la eternidad sin pasar por la muerte, porque la muerte del alma es el pecado, y la Eucaristía libra de pecado. El cuerpo, sin embargo, al comulgar queda crucificado; no hay consuelo sensible en la comunión. Queda unido a la muerte de Cristo, y esa muerte tendrá que cumplirse, pero no será definitiva. Tras pasar por la purificación del sepulcro, también el cuerpo, unido al de Cristo por la comunión, resucitará y se unirá al alma. Entonces, todo anhelo quedará cumplido.

(TP03V)

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