Evangelio 2018

13 abril, 2015 – Espiritualidad digital

Lo que Nicodemo no entendió

Nicodemo   Probablemente, durante su vida pública, a Jesús nadie le comprendió. Sus discursos eran misteriosos, y su forma de hablar sumamente atrayente, porque hablaba desde la eternidad de Dios. Pero sus palabras eran como flechas que, salidas de sus labios, se dirigían a otra eternidad. Hoy, tras la resurrección de Cristo, esa eternidad está abierta para nosotros, y el Espíritu nos desvela el sentido de las palabras del Señor. Pero, entonces…

   … Entonces, Nicodemo quedó desconcertado. El que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios. ¿Qué quería decir Jesús? ¿Cómo puede nacer un hombre, siendo viejo?

   Hoy lo sabemos: muriendo. Dirá san Pablo: Consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús (Rm 6, 11). Por las aguas del Bautismo, renovadas una y otra vez en la Penitencia, queda el «viejo» crucificado y sepultado con Cristo. Cruzamos entonces la muerte como quien cruza una puerta, la puerta santa de la Cruz, y amanecemos a la gracia, a la nueva vida de los hijos de Dios. Y vivimos entonces para Él. Habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios (Col 3, 3). Hoy gustamos esa vida. Hoy somos cristianos. Le pertenecemos a Él.

(TP02L)

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