Evangelio 2018

10 abril, 2015 – Espiritualidad digital

Aún no están todos… Faltas tú

pan   A lo largo de esta semana, la sagrada liturgia nos ha mostrado cómo los amigos de Jesús se fueron encontrando con Él tras su resurrección. Se nos han dado las pistas necesarias para que nosotros podamos, también, encontrarnos con Él y unirnos definitivamente a su Amor.

   Al saltar a tierra, ven unas brasas preparadas con un pescado puesto encima y pan. Te habrás dado cuenta de esa obsesión de Jesús resucitado por comer con los suyos. Parece que se hubiera levantado con hambre del sepulcro. Come con los de Emaús, come con los Once en el Cenáculo, y juntos comen junto al Lago. Pan en Emaús, pescado en el Cenáculo, y pan y pescado junto al Lago…

   No hace falta que te diga más, ¿verdad? El encuentro con Cristo resucitado en esta vida es, necesariamente, eucarístico. Allí, en la Eucaristía, oculta su rostro como lo ocultó a sus amigos, hasta que la fe lo descubre y lo adora. Allí comemos con Él. Allí le damos de comer nuestras vidas, como pez asado que Él devora, y allí Él mismo se nos da a comer, como Pan de vida y Pez que salva.

   ¿A qué esperas? Ya sabes dónde está… ¡Corre!

(TP01V)

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