Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

9 Abril, 2015 – Espiritualidad digital

En la oración todo está en juego

oración   La oración no es un divertimento para burgueses desocupados, ni una devoción con la que coronar las obligaciones cumplidas. Ni siquiera es, principalmente, un descanso para el alma que viene cansada de las fatigas del mundo.

   La oración debe ser nuestra forma de ver y tocar a Cristo resucitado con ojos y manos de fe. En la oración es preciso ponerlo todo en juego, lanzarnos a amar como hemos sido amados, hasta el límite, y arrojarnos en los brazos de Quien nos llama desde la orilla. La oración bien hecha, sin miedo, nos convierte en testigos de Dios.

   Ayer, los discípulos de Emaús contaban lo que habían oído: vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Se aburrían ellos mismos al contarlo. No existe apostolado más rancio que el de quien, sin más, repite lo que ha oído a otro.

   Hoy, esos dos apóstoles, tras ver al Señor, han comido con Él. Y el propio Jesús les dice: Vosotros sois testigos de esto. Están radiantes, y contagian su alegría.

   Compromete de tal manera tu corazón y tu ser en cada momento de oración, que, cuando salgas, puedas decir: «¡He visto al Señor!»

(TP01J)

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