Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

31 Marzo, 2015 – Espiritualidad digital

Esa gloria misteriosa

gloria   Si leyésemos despacio y con atención el Evangelio, muchas palabras, sobre las que pasamos o «pisamos» sin el menor aspaviento, nos harían detenernos, llenos de estupor. Hoy aparece una de ellas: Ahora es glorificado el Hijo del hombre.

   Sorprende que Jesús diga esto horas antes de su Pasión. Porque, tal como lo veremos, no parecerá cubierto de gloria. La gloria es el brillo que manan la majestad, la hermosura y el poder del Altísimo. Moisés contempló la gloria de Dios, y esa gloria quedó impresa en su rostro, hasta el punto de que tuvo que cubrirlo con un velo a causa del resplandor. Moisés fue, entonces, glorificado.

   También el rostro de Jesús, durante su Pasión, fue cubierto con un velo. Pero lo cubrieron quienes lo golpeaban, para que la belleza de esa santa faz no les impidiese abofetearlo. Si levantásemos ese velo, no sería luz lo que veríamos, sino sangre, moratones e infamia.

   Y es que, durante la Pasión, el oprobio del Hijo será la gloria del Padre. Y brillará con la sangre sobre la Tierra quien en el Cielo brilla con divina luz. El dolor se convertirá en gloria, pues Dios mismo sufre. ¡Amado sea, desde entonces, el dolor!

(MSTO)