Liber Gomorrhianus

30 Marzo, 2015 – Espiritualidad digital

Los corazones de los hombres, al descubierto

corazones   Cuando la vida se desenvuelve en medio de la rutina, uno puede dar la talla. El disfraz lo aguanta todo. Lo que haya por debajo es asunto nuestro, o, en el peor de los casos, de las personas más allegadas. Para el resto, sirve el disfraz.

   Pero en los momentos límites, las costuras del disfraz se rasgan, los corazones quedan al descubierto, y cada uno muestra lo que es. En la Pasión de Cristo, no sólo Él fue despojado de sus vestiduras. La Humanidad, delante de un crucifijo, deja ver su verdadero rostro.

   ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres? Corazones cicateros: vuestro disfraz de pretendida caridad deja ahora ver vuestro egoísmo.

   Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro. Corazones soberbios, capaces de matar a quien pretenda reivindicar ante vosotros los derechos de Dios.

   María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Corazones rendidos, amantes, generosos, que hablan el idioma de Jesús. Nada se reservan para sí. Son la Virgen, la Magdalena, los santos… Y quiera Dios que, en esta Semana Santa, también nosotros.

(LSTO)