“Evangelio

26 Marzo, 2015 – Espiritualidad digital

Abrahán y el día de Cristo

Abrahán   Según las palabras del Señor, Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando en ver mi día. Lo vio, y se llenó de alegría.

   A dos mil años de distancia, y con toda la sabiduría con que los santos han enriquecido a la Iglesia, podemos decir cuándo vio, lleno de alegría, Abrahán el día de Cristo.

   El día más alegre que sobre la tierra vivió el santo patriarca, más gozoso aún que el día en que nació su hijo Isaac, fue aquél en que, habiéndolo dado por muerto, lo recuperó: No alargues la mano contra tu hijo, ni le hagas nada (Gn 22, 12). Ese día quedó claro que el lugar de Isaac lo ocuparía otro Hijo, el Hijo de Dios, ofrecido por el Padre en sacrificio para redimir todos los pecados y bendecir a todas las naciones.

   Abrahán soñaba con que todas las naciones fueran bendecidas en su nombre, y con que él mismo sería bendecido con una abundante descendencia. Todo ello se cumplió cuando Jesús, el Hijo, fue inmolado en la Cruz.

   A ese día nos aproximamos. Y le pido a Dios que a él lleguemos preparados para inmolarnos junto a su Hijo único y ser bendecidos en Él.

(TC05J)