“Evangelio

19 Marzo, 2015 – Espiritualidad digital

Benditas sean las almas sencillas

almas sencillas   Dios goza con las almas sencillas. Hay almas complicadas, que dan trabajo a Dios, porque enredan y se enredan, nunca se aclaran y hacen que todo sea complejo. Pero cuando Dios encuentra un alma sencilla, vuelca en ella todas sus gracias, sabiendo que nada se perderá.

   Para definir a las personas complicadas necesitas una enciclopedia. Para definir a las almas sencillas basta una frase, y de pocas palabras. Fíjate en san José. Cualquiera de estos dos títulos le define: el esposo de María, y el hombre justo.

   Llamarlo esposo de María supone elevarlo por encima de todas las criaturas, y tenerlo por consorte de la Inmaculada. Si «devoción» supone consagrar la vida, José es el primer devoto de la Virgen. ¡Dichoso él!

   Decir que es el hombre justo es situarlo como patriarca de la Nueva Alianza. No hay nadie como él. Porque si los antiguos patriarcas heredaban la paternidad de Dios, José fue el reflejo, ante la humanidad del Hijo, de la paternidad del Padre. Y, obedeciendo a José, obedecía Jesús niño a su Padre del Cielo.

   Para nosotros, venerar a José es venerar a María. Y tenerlo por padre es tener por Padre a Dios como lo tuvo Jesús.

(1903)