Liber Gomorrhianus

17 Marzo, 2015 – Espiritualidad digital

Algo peor

algo peor   Jesús, tan misericordioso y compasivo con los pecadores, sin embargo jamás frivolizó con el pecado, ni halagó los oídos de los profetas del «no pasa nada, todo el mundo es bueno». Más bien al contrario, mientras ungía con la dulzura de su misericordia el cuerpo y el alma del pecador, abría sus ojos al drama del pecado y le advertía que se guardase del único mal que amenaza al hombre.

   Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor. Y es que hay algo peor –mucho peor– que pasar treinta y ocho años tendido en el suelo sin poder moverse. Al fin y al cabo, la parálisis de las piernas no puede impedir al alma volar libre hacia Dios. Sin embargo, el pecado paraliza el alma, la clava en tierra y la hunde en el cieno, aunque las piernas corran durante un tiempo. Pero, pasado ese tiempo, si no se ha vencido al pecado, alma y cuerpo caerán en el Infierno para siempre. ¿Es o no es peor?

   Son los dos efectos deseables en una Cuaresma: amor a Dios y odio al pecado. Y, si quieres algo mejor, odio al pecado por amor a Dios.

(TC04M)