Evangelio 2018

16 marzo, 2015 – Espiritualidad digital

El difícil reto del apostolado familiar

familia   Apostolado y familia son dos conceptos que, de primeras, no se llevan bien. Que se lo digan, si no, al propio Jesús, en quien creyeron los extranjeros y a quien denigraron sus paisanos. Jesús mismo había hecho esta afirmación: «Un profeta no es estimado en su propia patria». La dificultad reside en la falta de asombro. En la familia está todo dicho y oído; nada sorprende ya. Y cuando, por enésima vez, les repites a tus hijos que deben ir a misa y bautizar a tus nietos, te responden: «¡Ya estás otra vez con lo de siempre, mamá! ¡Qué pesada!»

   Sin embargo, nos cuenta san Juan que, cuando aquel funcionario real vio sano a su hijo merced a las palabras de Jesús, creyó él con toda su familia. Y no parece que mediase palabra alguna. Fue la alegría del convertido la que se extendió por toda la casa.

   Aprende. Si quieres que tu familia se acerque a Dios, olvida los sermones; de nada sirven. Reza, como aquel funcionario, e implora al Señor por la salvación de los tuyos. Y, ante ellos, muestra la alegría de quien ha sido salvado. Alégrate en Dios hasta que desencadenes una epidemia doméstica de gozo.

(TC04L)