Liber Gomorrhianus

15 Marzo, 2015 – Espiritualidad digital

La brocha gorda de los hombres, y el pincel fino de Dios

brocha gorda   A la hora de considerar los misterios del Amor de Dios, la brocha gorda es irreverente y blasfema. Dios –el gran Artista– dibuja con un pincel muy fino, y marca con infinita delicadeza cada matiz.

   Los amantes de la brocha gorda, amigos de ventilar cuestiones en dos brochazos, resuelven que la condena eterna consiste en que Dios te envía al Infierno de una patada, mientras la salvación es algo semejante al aprobado en un examen, otorgado por el Juez y Profesor supremo.

   Pero ni una cosa ni la otra son verdad. Dios es quien salva; el hombre es quien se condena.

   Dios no mandó a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. La mano llagada de Jesús crucificado está tendida para todo pecador que desee recibir la salvación en el sacramento de la Penitencia.

   El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz. Si un hombre se niega a tomar la mano que Jesús le ofrece, a sí mismo se condena. El que rechaza la salvación se pierde para siempre. Y Dios no le atiza una patada. Dios llora.

(TCB04)