Evangelio 2018

4 marzo, 2015 – Espiritualidad digital

Qué hay de lo mío

qué hay de lo mío   Son dos formas distintas de encarar la relación con Jesucristo: el «qué hay de lo mío», y el «qué hay de lo tuyo».

   Se postró para hacerle una petición… Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. «Maestro, ¿qué hay de lo mío? Mírame, postrado. ¿No te doy lástima? Atiéndeme y resuélveme la vida, que ando muy necesitado, y Tú eres Dios». Nadie se llame a engaño: esta forma de relacionarse con Jesucristo no es mala. Es la de los leprosos, los enfermos, los pobres y los niños. El problema surge cuando quien pide no es un pobre, un enfermo o un niño, sino un burgués que quiere medrar. Los hay.

   Existe, no obstante, otra forma de encarar la relación con Jesús: la de los enamorados. «Maestro, ¿qué hay de lo tuyo? ¿Es que vas a padecer y morir sin permitir que tu siervo pueda estar a tu lado? ¿Acaso vas a beber Tú solo el cáliz de la Pasión sin dejarme acompañarte? Soy pequeño y pecador, pero, por tu Amor, ¡Concédeme beber unas gotas de tu cáliz junto a Ti!»… Es la Virgen María.

   ¿Y tú?

(TC02X)