Evangelio 2018

1 marzo, 2015 – Espiritualidad digital

¿Y si hablamos a solas?

soledad   Si muchas personas pasan años rezando sin gozar jamás las mieles del Amor de Dios, uno de los motivos principales es la falta de intimidad. Conversar durante horas, día tras día, con alguien no te garantiza alcanzar la confidencia si esa conversación tiene lugar entre el bullicio del tráfico, entre gentes que vienen y van, y con mil asuntos «importantes» a tratar que no dejan tiempo para mirarse a los ojos.

   Cada vez que nos acercamos a Dios, tenemos mucho que pedir, mucho que agradecer, y muchos propósitos que fabricar. Pero dos son compañía; tres son multitud. Y tú vas a la oración con tantas tareas que no sois tres: sois miles.

   Anda, deja todo eso, que se te escapa la vida y aún no has amado. Ya sabe el Señor lo que necesitas, sabe lo agradecido que estás, y de sobra conoce tus deseos de ser santo. Pero, durante estos días, deja todo en sus manos, recógete, busca un momento de silencio y mírale a los ojos.

   «Éste es mi Hijo amado; escuchadlo». De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.

   Cuaresma es también Tabor: soledad amorosa entre Jesús y tú.

(TCB02)