Evangelio 2018

24 febrero, 2015 – Espiritualidad digital

Hablan, y hablan, y hablan…

hablan   Guiados por el mismo Señor, continuamos nuestro examen de conciencia cuaresmal. Quiera Dios que nos lleve a realizar una buena confesión de nuestras culpas.

   Examinamos hoy nuestra vida de oración. Cuando oréis, no uséis muchas palabras, como los gentiles… Te diré quiénes usan muchas palabras: los interesados, los vendedores de crecepelo, los mentirosos y charlatanes. Y te diré quiénes usan pocas palabras: los enamorados, que se lo dicen todo con la mirada.

   ¿Qué buscamos cuando rezamos? ¿Buscamos a Dios, o buscamos lo que Dios nos puede dar? En el segundo caso, es lógico que usemos muchas palabras. Quisiéramos engatusar a Dios, empleamos toda suerte de artimañas para convencerlo. ¡Cómo si Dios no nos conociera!

   Te diré lo que le sucede a Dios con algunas personas: llegan a su presencia, y hablan, hablan, hablan, hablan… El pobre Dios los escucha, esperando a que se callen para poder decir algo. Pero no le dejan. Hablan, y hablan …

   Quizá algún día, cuando, al rezar, en lugar de hablar, escuchen, logre Dios comunicarles lo que lleva años intentando decirles: que los ama. Pero me temo que muchos de ellos lleguen a la muerte habiendo rezado mucho y no habiendo escuchado jamás a Dios.

(TC01M)