Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

21 Febrero, 2015 – Espiritualidad digital

Conversión significa…

conversión   Hablamos de conversión, y la gente piensa, rápidamente, en un cambio radical de vida… Pero la conversión no es eso. El cambio radical de vida es una de las consecuencias de la conversión. Conversión es, sencillamente, darse la vuelta y mirar.

   No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan. Podría decirse que Jesús, entre otras cosas, ha venido a este mundo a llamar la atención. ¿Acaso no es lo que, anteriormente, había hecho la serpiente con Eva? Llamó su atención sobre sí misma, y después sobre el fruto prohibido. Miles de años después, el Verbo Divino se hace carne, acampa en esta tierra de pecado, y grita: «¡Miradme!»

   Entonces Leví, que estaba mirando su telonio para que ninguna moneda se perdiese, levanta la vista, ante la voz de Jesús, y le mira a los ojos. Se ha dado la vuelta, porque estaba mirando a las criaturas de espaldas a Dios, y mira ahora de frente a Dios mientras el telonio queda a sus espaldas. Se ha convertido. Y, al convertirse, se ha enamorado. Y, al enamorarse, cambiará drásticamente su vida.

   ¿Y tú? ¿Dónde tienes puesta la atención? Jesús te llama ahora. Conviértete.

(TC0S)