Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

13 Febrero, 2015 – Espiritualidad digital

La diferencia entre Jesús y yo

todo lo ha hecho bien   ¡Qué distintos, el Señor y yo! Supongo que mis pecados son la causa de esa diferencia. Dios se hizo hombre para ser como yo; Él ya ha realizado su trabajo. Ahora soy yo quien debería, ayudado por su gracia, procurar ser como Él. Y ahí es donde las cosas se complican, y no precisamente a mi favor.

   Todo lo ha hecho bien, decían de Jesús. «Todo lo ha hecho mal», podrían decir de mí, si conocieran realmente mi vida.

   Luego lo pienso, y me digo a mí mismo: «¿Y qué? ¿Acaso es tan importante el que yo acierte o me equivoque? ¿Acaso no tiene Dios previstos mis errores, conocidas mis meteduras de pata, y anticipados mis ridículos? ¿Acaso no habrá contado con mis equivocaciones a la hora de trazar su plan?»

   Eso me tranquiliza. Basta con que Él lo haga todo bien. En cuanto a mí, para que Dios pueda servirse de mi vida son suficientes mis deseos. Si deseo hacer su Voluntad, si deseo –de verdad– ser santo, si deseo entregarle por entero el corazón, puedo ser instrumento suyo aunque lo haga todo mal. Y quizá saque Dios más partido de mis errores que de mis aciertos. Él sabrá…

(TOI05V)