Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

10 Febrero, 2015 – Espiritualidad digital

Hacer buenas obras y nunca obedecer

buenas obras   Hay quien piensa que merecerá salvarse por haber hecho buenas obras… Pero, así dicho, «buenas obras», son cientos de miles las que podrían hacerse. ¿Basta con elegir doscientas y llevarlas a cabo para complacer a Dios?

   Podría, desde el amanecer, asistir a personas necesitadas en los lugares más remotos. Después, si aún me queda tiempo, visitar hospitales y hospicios. Terminaría el día acompañando a familiares míos que atraviesan momentos de fuerte dolor en sus vidas… Y apenas pasaría tiempo en mi parroquia, que es el lugar en el que Dios me ha pedido que consuma mi vida. ¿Habría hecho bien? ¿Habría complacido a Dios?

   Moisés dijo: «Honra a tu padre y a tu madre». En cambio, vosotros decís: Si uno dice a su padre o a su madre: «Los bienes con que podría ayudarte los ofrezco al templo», ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre… De cuando en cuando, tengo que reprender a personas que pasan el día en la parroquia, haciendo buenas obras, mientras tienen desatendida a su familia.

   Desengáñate: No está la salvación en hacer buenas obras, sino en hacer lo que Dios nos pide a cada uno. Y no siempre coincide.

(TOI05M)