Evangelio 2018

9 febrero, 2015 – Espiritualidad digital

Enfermos y camillas

enfermos   ¡Somos tan pobres! Cuando nos vemos ante Dios, lo primero que hacemos es presentarle nuestras necesidades. No me sorprende la actitud de aquellos galileos: Cuando se enteraba la gente de dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. No le llevaban, como los Magos, dones preciosos para agasajarlo, sino miserias y enfermedades que lo movían a compasión. Muchas veces, ni siquiera eran enfermedades propias, sino que llevaban a sus hijos, a sus padres o a sus vecinos en camillas para que el Señor los curase. Y todo ello sucedía cuando se enteraba la gente de dónde estaba Jesús.

   Yo quisiera gritar a mucha gente dónde está Jesús. Quisiera que todos supiesen que Jesús está en los sagrarios, en los altares y en los confesonarios. Que allí, en los confesonarios, sana las peores heridas que aquejan a la Humanidad, y que son las heridas del alma.

   Puesto que en tu familia, y entre tus amigos y conocidos, hay tantas personas enfermas, imita a aquellos galileos y llévalos a confesar. Haz tú de camilla: sé tan buen amigo que puedan apoyarse en ti, y, fiados de tu palabra, se postren ante el sacerdote. Luego, ya sanos, se apoyarán sólo en Jesús.

(TOI05L)