Evangelio 2018

8 febrero, 2015 – Espiritualidad digital

Popularidad y santidad

santidad   Ser santo, y ser tenido por tal, no son, necesariamente, lo mismo. Ha habido, en este mundo, santos que han pasado por idiotas; y ha habido, también, unos cuantos idiotas que han pasado por santos. Jesús, «fuente de toda santidad», murió como blasfemo, mientras un homicida puesto en libertad era jaleado por las gentes. Santidad y popularidad no siempre van de la mano.

   Le dijeron: – «Todo el mundo te busca». Él les respondió: – «Vámonos a otra parte (…) para predicar también allí; que para eso he salido». El santo sabe que lo que los hombres le piden no siempre coincide con lo que le pide Dios. Y, en esos casos, cuanto tiene que elegir entre complacer a los hombres y complacer a Dios, no duda en sacrificar su popularidad para alcanzar la santidad.

   El mundo nunca comprenderá el bien que le hace quien no le da la razón. En la Cruz, perseguido por el mundo, Cristo ofrece su vida al Padre en favor de ese mismo mundo que le persigue, y obtiene para todos el perdón de los pecados y la efusión del Espíritu.

   No te empeñes en obedecer a los hombres. Obedece a Dios, y salvarás a los hombres.

(TOB05)