Evangelio 2018

7 febrero, 2015 – Espiritualidad digital

Gente muy ocupada

gente muy ocupada   Es sorprendente el efecto que tienen, en algunas personas, las palabras del sacerdote que les aconseja dedicar veinte minutos diarios a la oración. Te miran como desconcertados; parece que no creyeran lo que oyen. Y te dicen, como si quisieran bajarte de las nubes: «Pero, padre, ¿sabe usted lo que me pide? Tengo cuatro hijos, trabajo ocho horas diarias, llevo a los niños al colegio, al médico y al campo de fútbol. Compro, limpio la casa, cocino… ¿Y quiere usted que, además de todo eso, consiga dedicar veinte minutos diarios a la oración?»

   Las personas que responden así son gente muy ocupada. Pero todos lo somos. El problema que tienen es que escuchan la invitación a la oración como quien recibe, sobre una pesada carga de tareas, otra tarea más… Sólo con imaginarlo, se hunden. No pueden con lo que tienen ¡y el sacerdote quiere que hagan más cosas! Esa forma de pensar es su principal error.

   Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco. La oración no es una tarea más; es el descanso de los atareados, aconsejado por el propio Dios. Y, si Dios te manda descansar… ¿qué haces trabajando? O, mejor, ¿para quién trabajas?

(TOI04S)