Liber Gomorrhianus

4 febrero, 2015 – Espiritualidad digital

Contemplando horizontes

horizonte   Hay preguntas que abren mundos. Para acceder a ellos, es preciso renunciar a la prisa por obtener una respuesta, mantener el interrogante en suspenso, y contemplar en silencio…

   ¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? Si ahora cierras los labios y te recoges en oración, ese ¿De dónde? llevará tus ojos a un horizonte profundo y luminoso. Tras él se esconde la divinidad de Cristo.

   … «Lo saca del Cielo. Y la sabiduría que le han enseñado se la ha enseñado su Padre, que está en el Cielo. Y esos milagros de sus manos manan, como fuentes que nacen en lo alto de los montes, de un manantial celeste que se desborda en unas manos de carne sobre la carne.

   Claro que, para contemplar todo esto, es preciso ser amante del silencio. Si, en lugar de callar, te apresuras, como aquellos nazarenos, a decir ¿No es éste el carpintero?, con semejante insinuación cierras todas las puertas y sigues confinado en tu mediocridad.

   Quien es incapaz de admitir realidades más grandes que sus narices asegura con clavos su ataúd. El Cielo y sus tesoros pertenecen, definitivamente, a los humildes.

(TOI04X)