Liber Gomorrhianus

3 febrero, 2015 – Espiritualidad digital

Sobre diagnósticos y tratamientos

diagnóstico   Me reí mucho cuando un feligrés me contó que le emocionaba mucho el pasaje evangélico de la «hemorriodea». Aunque mis conocimientos de la ciencia médica son escasos, me dan para distinguir entre diversos flujos de sangre, y me vi obligado a puntualizar que no era ése el diagnóstico preciso. Supongo que ambas enfermedades se sufren en silencio, pero no adolecen de la misma gravedad.

   En todo caso, a mí también me emociona la hemorroísa (que tal era el diagnóstico, y no el realizado apresuradamente por mi feligrés). No me emociona su enfermedad, sino su sentido común. Antes de acudir al Señor, se había gastado en eso (en médicos) toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Es decir, buscó el milagro después de haber puesto todos los medios humanos para obtener su curación.

   Aprende de ella. Como hijo de Dios, puedes pedirle a tu Padre lo que se te antoje. Pero recuerda que, si lo que pides es bueno, Dios va a preguntarte: «¿Has hecho todo lo humanamente posible por lograrlo?». Si no es así, hazlo primero, y pide el milagro después. Que no es propio de Dios suplir lo que con tu esfuerzo puedes lograr.

(TOI04M)