Evangelio 2018

2 febrero, 2015 – Espiritualidad digital

Los ojos

ojos   Muchos no saben qué hacer con sus ojos. Caminan por la calle, y los van paseando por los escaparates. Llegan a casa, y los cuelgan del televisor o del ordenador. Los cierran por la noche, y les dan descanso para cansarlos de nuevo al día siguiente. Y a través de los ojos, que son ventanas del alma, entra en el corazón inmundicia y zafiedad, mucha zafiedad. Muchos están deseando viajar para ver lugares nuevos. Pero, cuando los han visto, pronto los olvidan y vuelven al televisor y al ordenador para mirar monitores LED.

   Puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador. ¡Bendito Simeón! ¡Sabio Simeón! Sin largos viajes, sin escaparates ni monitores LED, supiste para qué nos ha entregado Dios los ojos, y nos lo enseñaste. Nuestros ojos han sido creados para ver el rostro del Cristo, el más hermoso de los hijos de Adán. Y, hasta que no lo contemplen, estarán insatisfechos. Cuando, al fin, se posen en Él, descansarán en ese gozo para siempre. Pero, cuando ese momento llegue, quisiéramos presentar al Señor unos ojos vírgenes, no contaminados con inmundicia y zafiedad. Guarda la vista, por lo que más quieras.

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