“Evangelio

31 Enero, 2015 – Espiritualidad digital

Cobardes

cobarde       Porque amaba a sus discípulos, Jesús los reprendió a menudo. Les dijo a la cara sus defectos, y siempre lo hizo con cariño. Hay quien piensa que el amor se demuestra en halagos y piropos. Pero –créeme– hay más amor en una reprensión sincera y cariñosa que en mil halagos que nada edifican.

   ¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?

   El cobarde no es el que tiene miedo de una guerra, o de una explosión, o de un atropello. Cobarde es el que tiene miedo al mundo. Todo se le vuelve hostil, y quiere protegerse de cuanto le rodea y de quienes lo acompañan. Los apóstoles eran cobardes, y bastaba un rugido del mar para hacerles temblar. ¿A qué tenían miedo? A las olas, al viento, al dolor, a la muerte… Aunque, puestos a decir la verdad, el cobarde tiene más miedo incluso a la vida que a la muerte.

   ¿Aún no tenéis fe? Después de Pentecostés, aquellos mismos apóstoles tuvieron fe. Y, a partir de ese momento, el miedo desapareció. Murieron mártires sin un solo aspaviento, alegres por partir al encuentro de Cristo. Y es que, cuando hay fe, Cristo habita, despierto, en la barca del alma.

(TOI03S)