Liber Gomorrhianus

27 enero, 2015 – Espiritualidad digital

La nueva familia

familia   En el prólogo a su evangelio, habla san Juan del misterioso poder que tienen todos aquéllos que reciben en sus vidas al Verbo Divino: Les da poder de ser hijos de Dios. Los cuales no han nacido de la sangre, ni de la carne, sino de Dios (Jn 1, 12-13). Este nuevo parentesco, superior al carnal, crea vínculos espirituales que conforman la nueva familia, el hogar de los hijos de Dios. Creo en la comunión de los santos.

   Éstos son mi madre y mis hermanos… Los vínculos carnales están llamados a perecer, como la carne misma. Padres e hijos, hermanos y hermanas, e incluso maridos y mujeres (que también el vínculo sacramental perece) lo son sólo para este mundo. Pero, si esos lazos se entregan a Dios por la obediencia y se transfiguran por la divina gracia, quedarán convertidos en vínculos espirituales y permanecerán eternamente.

   Hablamos mucho, hoy día, de la familia. Pero habrá que recordar que la familia de sangre es tienda de nómadas y forasteros. Es preciso ir más allá. Hay que convertir en eternos los amores, y eso sólo sucede cuando existe santidad de vida. Cristo debe ser el centro de todo vínculo afectivo en nuestro caminar.

(TOI03M)