Liber Gomorrhianus

26 Enero, 2015 – Espiritualidad digital

Gente de paz

gente de paz   Todos quieren paz, pero la paz no es para todos. Es para «los hombres de buena voluntad».

   Si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Estamos hablando de la paz de Dios, la verdadera; no de esa paz del mundo que se construye a base de carencias: carencia de problemas, carencia de ruidos, carencia de enfermedades, carencia de esfuerzo, carencia de injurias… Hasta que llega la «carencia de vida» y te dicen «¡Descanse en paz!». No, no es ésa la paz de Dios, sino la de los egoístas. Y deja mal regusto.

   La paz de Dios es para la gente de paz. Es decir, para aquéllos que, reconciliados con Él, se conforman en todo con su Voluntad. Esa conformidad amorosa con la Voluntad divina permite a Dios llenarlos de su Espíritu. Y así, en medio de problemas, ruidos, enfermedades, trabajos e injurias, todo se les vuelve dulce. Nada ni nadie puede arrebatarles esa paz que Dios ha dejado en sus almas. Estas personas, allá donde van, transmiten paz a la gente de paz.

   Mírate bien por dentro: ¿Eres gente de paz, o todavía vives en guerra con Dios? Si es así… Ríndete.

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