Liber Gomorrhianus

19 Enero, 2015 – Espiritualidad digital

Ese lugar donde nunca se ayuna

fiesta   El ayuno es signo de tristeza. Lo propio de la alegría es la celebración.

   Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Hay una zona del alma en gracia, allí en lo más profundo, en el hondón, que es como alcoba y bodega. Allí habita el Novio, y de allí no se marcha si el pecado no lo expulsa.

   Allí dentro, en esa bodega, no existe el ayuno. Es lugar de celebración y abundancia perpetuas, de fiesta interminable.

   Dichoso el cristiano que elige vivir allí; el que vive recogido en su interior, engolfado en Amor día y noche. Desconoce, en ese lugar, la templanza necesaria para todo lo demás. Porque allí no hay tasa ni medida; siempre se desea más, siempre se tiene más, siempre se come más, siempre se bebe más, y el alma nunca se sacia.

   Más actos de amor, más presencia de Dios, más alegría, más esperanza, más fe, más entrega, más gracia divina… No hay cansancio, todo allí es descanso. Quien vive en ese santuario, engolfado en Amor, vive en fiesta perpetua.

   Por fuera luchas, dolores, hambre y sed. Con gusto se ayuna y se sufre por fuera, cuando la fiesta no cesa por dentro.

(TOI02L)