Evangelio 2018

18 enero, 2015 – Espiritualidad digital

Tres palabras que valen el Cielo

rabí, ¿dónde vives?   Responder una pregunta con otra pregunta es una impertinencia. Pero hay preguntas que son respuestas, al igual que hay respuestas que son auténticos enigmas.

   En el caso de Juan, su pregunta es la mejor de las respuestas. Jesús le interrogó cuando Juan le seguía: ¿Qué buscáis?

   Me gustaría que muchos, al entrar en la iglesia, escucharan esa pregunta proveniente del sagrario. Y me gustaría, también, escuchar las mil respuestas: «Busco un sentido a mi vida», «busco paz de espíritu», «busco vida eterna», «busco cumplir con mis costumbres», «busco consuelo en mi dolor», «busco ayuda para mi hijo en paro», «busco tranquilidad de conciencia», «busco la santidad», «busco las gafas, porque las dejé aquí olvidadas en la misa anterior»…

   La respuesta–pregunta de Juan, sin embargo, es sobrecogedora: Rabí, ¿dónde vives? Jesús, a buen seguro, se estremeció por dentro. Hay todo un tratado de espiritualidad cristiana en esas tres palabras: «Te busco a ti, Jesús. Y quiero saber dónde vives, porque, en adelante, ya no quiero vivir si no es contigo. No me des nada; no me importa. Renuncio a todo desde hoy. Pero no quisiera perderte a Ti jamás. Dime dónde vives, y seré el hombre más feliz del mundo».

(TOB02)