Evangelio 2018

16 enero, 2015 – Espiritualidad digital

Los ojos del Salvador

ojos   Si ayer dedicábamos estas líneas a las manos de Jesús, hoy se las dedicaremos a sus ojos.

   Para esos ojos de Cristo, la torpeza de la materia se convertía en transparencia del más fino cristal. Miraba Jesús, y atravesaba espacios, taladraba volumen y color hasta que sus ojos descansaban en la entraña de los seres. Cristo fue vidente de lo invisible. Por eso siempre estuvo tan solo. Cualquiera que haya recibido esa gracia sabe de lo que hablo.

   Viendo Jesús la fe que tenía… ¿Quién ve la fe? Se ven caras, piernas, brazos, sonrisas, ojos y lágrimas. Pero sólo Jesús –y quien se haya dejado invadir por su Espíritu–, mirando rostros, puede ver la fe.

   Hijo, tus pecados quedan perdonados… ¿Quién ve los pecados, si nadie los desvela? Se ven el cuerpo tullido y el semblante surcado por el dolor. Pero sólo Jesús –y quien se haya dejado invadir por su Espíritu–, mirando unas piernas enfermas, puede ver el pecado que paraliza el alma.

   Ojalá te identifiques tanto con Jesús que veas lo que Él ve. Quitarás importancia a muchas cosas que ahora te importan, y otorgarás su verdadera importancia a cosas que ahora no te importan nada.

(TOI01V)