“Evangelio

14 Enero, 2015 – Espiritualidad digital

Otra forma de empezar el día

madrugan por Dios   Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo (Sal 62, 2). Estas palabras del Salterio estaban esperando, para hacerse verdad, a que llegase el Mesías, el Dios–hombre que redimiera la Humanidad desde su propia entraña. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado, y allí se puso a orar.

   Ese primer momento de la jornada, cuando suena el despertador y los ojos se abren, merece ser entregado a Dios. Es el sacrificio de las primicias. Muchos se lo entregan al dinero –madrugan para ganarse el pan–, otros a sus problemas –«nada más despertar, me acuerdo de lo desgraciado que soy»–, otros a la actualidad o a la música –despiertan oyendo la radio–, otros, sencillamente, a la pereza –no se acaban de levantar hasta media hora después–…

   Pero también están los discípulos de Jesús: como su Maestro, hacen verdad el versículo del salmo y madrugan por Dios. Se levantan de la cama media hora antes de lo requerido por su trabajo, y emplean esos primeros minutos del día en la oración –incluso antes de desayunar–. Le dan al Señor las primicias de la jornada. ¡Y qué jornada! Da gusto empezar el día con Dios.

(TOI01X)