Liber Gomorrhianus

13 Enero, 2015 – Espiritualidad digital

La autoridad y su mala prensa

autoridad   El Hijo de Dios, que no vino a la Tierra a ser servido, sino a servir, jamás exhibió complejo alguno a la hora de enseñar con autoridad. No enseñaba como los escribas, sino con autoridad.

   Me acordaba de ello el pasado día 6, mientras escuchaba al Rey de España decir que «mandar es servir». Pero, en sus labios, esas palabras sonaban a disculpa, muy a tono con la sensibilidad de nuestro tiempo. La autoridad tiene mala prensa. Y, si se ejerce, es preciso hacerlo pidiendo perdón por el pecado de mandar. Recordarle a la «víctima» de tu autoridad que «mandar es servir» es una forma de disculparte: «déjame que te mande; mira que lo hago para servirte».

   Los padres ya no mandan sobre los hijos. Los profesores sufren el acoso de los alumnos sin ejercer autoridad alguna sobre ellos. La policía municipal que murió asesinada en Francia la semana pasada no llevaba ni un arma con la que defenderse… Decididamente, la autoridad está mal vista en nuestros días. Como contrapunto, la obediencia tampoco se estila.

   Tanto peor para nosotros. Porque no nos salvaremos sin obedecer. Pero tampoco sin ejercer la autoridad que el Señor nos ha otorgado a cada uno.

(TOI01M)