“Evangelio

12 Enero, 2015 – Espiritualidad digital

La puntualidad, virtud divina

puntualidad   El arresto del Bautista provocó una honda conmoción en Jesús. El cariño que el Señor profesaba a su precursor hizo que su corazón sangrase. Por otro lado, la salida de escena de Juan marcaba el inicio de la actividad pública de Cristo.

   Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea. Decía: – «Se ha cumplido el plazo». Era la hora. El taller familiar, los cuidados de María, el trato con sus amigos y vecinos, la vida cotidiana en Nazaret… Todo quedó atrás repentinamente. En la vida de Jesús hay un reloj puesto en hora por su Padre, y el Señor acompasará con él sus movimientos, a golpe de campana, con la precisión del segundero.

   Me gusta comenzar la misa a la hora en punto. Esa «sana obsesión» por la puntualidad la he aprendido en el Evangelio. Cuando Dios marca el tiempo, no se le debe hacer esperar ni un instante; en los asuntos divinos, la impuntualidad es algo peor que descortesía. No en vano dice san Marcos que, al escuchar la llamada del Señor, los apóstoles inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Ese inmediatamente era la primera forma de seguir a Jesús, quien jamás hizo esperar a su Padre.

(TOI01L)