Liber Gomorrhianus

11 Enero, 2015 – Espiritualidad digital

Resumen de una vida con argumento

argumento   Resumir una vida no es siempre posible. Muchas vidas no tienen argumento: sus dueños cruzaron puertas conforme se abrían, pero sin seguir un camino. Incluso las vidas que tienen argumento, las consagradas al logro de un fin, son difíciles de resumir.

   Lo grande en Jesús, cuya vida tenía el argumento dramático de la Redención, es que el gesto que la resumió fue realizado cuando los acontecimientos principales estaban por suceder.

   El agua significaba muerte. El Diluvio y la ruina de los egipcios en el Mar Rojo no dejaban lugar a ambigüedades. Aunque aquellos hombres pretendían lavar sus almas en el Jordán, un río no podía purificarlos. La corriente, entonces, mostraba su significado trágico: «Soy pecador y merezco sumergirme en la muerte». El rito terminaba ahí. Salir del agua para retomar la vida era mero trámite.

   Jesús desciende. No necesita lavarse, aunque limpia el agua. Pero, al sumergirse, anuncia su Pasión en el río que abrió a Israel la Tierra Prometida. Emerge del agua, y se abren los cielos, anunciando su resurrección. Desciende el Espíritu como una paloma, y presagiamos Pentecostés.

   Pasión, resurrección, envío del Espíritu. La vida pública de Jesús no había comenzado. Pero, en el Jordán, todo quedó resumido.

(BAUTSRB)