“Evangelio

9 Enero, 2015 – Espiritualidad digital

¡Verdadera carne!

carne   Aún no había terminado el siglo I, y ya veía la luz la primera herejía de la Historia (compite por el puesto con la de los judaizantes): el docetismo. Según los docetas, el cuerpo humano de Jesús no era sino apariencia. El Verbo Divino no se habría encarnado realmente, sino que se habría «disfrazado» de hombre, apareciendo como tal, pero sin estar dotado de verdadera corporeidad. Como consecuencia de ello, la Pasión habría sido un engaño: ni el Hijo de Dios habría sufrido, ni mucho menos habría muerto. Por eso San Juan, en su primera carta, advierte contra quienes niegan que el Cristo haya venido en carne.

   Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma. Realmente, los primeros docetas fueron los propios apóstoles. Varias veces tomaron por fantasma a Jesús. Especial gravedad revistió el que lo tuvieran por tal cuando se les presentó resucitado.

   En el fondo del docetismo está el gnosticismo: la carne nos parece indigna de Dios. La vemos como algo demasiado bruto, demasiado grosero y egoísta como para ser bendecida por la presencia divina.

   Sin embargo, es verdad: el Verbo se ha hecho carne, verdadera carne. Es hora de redimir el cuerpo: sed castos.

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