Liber Gomorrhianus

7 Enero, 2015 – Espiritualidad digital

Una mirada al Belén…

Belén   Más que los discursos morales o los buenos consejos, es la presencia de la bondad cerca de nosotros la que nos mueve a cambiar. El amor sólo se transmite por contagio, como una saludable enfermedad. Y así, el «Dios con nosotros» que ha bajado a la Tierra ha venido a iniciar una bendita epidemia.

   Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos. No se trata de una amenaza, como cuando los niños dicen: «¡Callad, que viene el profesor!» Más bien, es una maravillosa noticia: El reino de los cielos está cerca. Situaos bajo su influjo, y os convertiréis. Acercaos a quien se ha acercado a vosotros, y vuestras vidas cambiarán.

   Por eso la oración que transforma al hombre es la de contemplación. Y es fácil orar así en Navidad: basta con mirar embelesados al Belén de nuestras casas, o al de nuestras parroquias. Conforme lo miramos, nos enamoramos, y el corazón se derrite. Acudir al confesonario, dejar allí nuestra vida anterior, y comulgar fervorosos para nacer de nuevo son los pasos siguientes. Pero todo empieza en una mirada.

   Quedan apenas cuatro días para que la Navidad termine. Aprovecha, abre bien los ojos, y mira… ¿A qué esperas para enamorarte?

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