Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

30 Diciembre, 2014 – Espiritualidad digital

Se ha hecho pequeña la grandeza

El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría   Dios es grande, fuerte y sabio. Él es la grandeza misma, la fortaleza y la sabiduría. Infinitamente grande e infinitamente fuerte. Si nosotros, pobres criaturas, crecemos, nos fortalecemos y aprendemos, se lo debemos a Él, fuente de toda perfección. Por eso son tan sorprendentes las palabras de san Lucas: El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría.

   ¿Qué hace todo un Dios creciendo? ¿Cómo puede el Fuerte cobrar fuerzas? ¿Es posible que aprenda la Sabiduría?

   Dios se ha agachado. Al igual que nosotros, cuando queremos jugar con un niño, nos agachamos hasta alcanzar su altura, Dios se ha postrado para mirarnos a los ojos, y sonríe con labios de niño.

   No deberíamos cansarnos nunca de meditar el misterio de la Encarnación: Dios se hace hombre para que el hombre se haga Dios. Dios se inclina para abrazar al hombre y levantarlo. El grande se hace pequeño para que el pequeño se haga grande. El fuerte se hace débil para que el débil se haga fuerte. El sabio se hace ignorante para que el ignorante se haga sabio. Y es que, si el agacharse lo hizo Él solo, no se levantará ahora sin llevarnos en brazos a nosotros.

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