“Evangelio

27 Diciembre, 2014 – Espiritualidad digital

El ojito derecho de Cristo

juan   Hay noticias que se olvidan poco después de escuchadas. Otras te sacan de casa y te cambian la vida durante dos o tres días. Y hay noticias que te transforman por completo y hasta te hacen mudar el nombre. Desde que las conoces, pasas a ser otra persona.

   Fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús. Eso es lo que me sobrecoge en san Juan. Quizá sea lo que más le emparenta con la Virgen. Porque María, al conocer cómo Dios la amaba, comenzó a llamarse a sí misma «la esclava del Señor». También Juan, al tener noticia tan clara del Amor de Dios por él, cambió su nombre, y pasó a referirse a sí mismo como «el discípulo amado». Ya no era el hijo de Zebedeo; el Amor de Dios le robó incluso el linaje. Ahora era, y sería siempre, el discípulo amado.

   Tú dices que eres un pecador. Y es cierto –no te ofendas–, lo eres. Y de los gordos. Pero, si conocieras cómo así, pecador, y pecador «gordo», te ama el Señor, no volverías a definirte de esa forma. Dirías de ti mismo que eres el ojito derecho de Cristo.

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